Árboles Artificiales

Un árbol cambia una habitación como no lo hace ningún otro objeto.
Aporta altura, volumen y una presencia viva que ni un cuadro ni una
lámpara consiguen. El problema es siempre el mismo: la luz que no
llega, el riego que se olvida, las hojas que caen.

Nuestros árboles artificiales resuelven eso. Piezas de 150 a 195 cm
seleccionadas por el realismo de su follaje y la calidad del tronco,
con maceta incluida y listas para colocar. Eucalipto de verde
azulado para ambientes serenos, mango de hoja frondosa para dar un
punto tropical y cálido.

Funcionan especialmente bien en esquinas vacías de salón, junto a
ventanales, en recibidores amplios y en despachos sin luz natural.
Combinan con maderas claras, textiles neutros y paletas en tonos
tierra.

Naturaleza permanente, sin esfuerzo.

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